Un interesante articulo de Juan Infante, uno de los principales promotores y gestores del Emporio Comercial de Gamarra, resalta la importancia de plantear estrategias para optimizar el desarrollo del emporio comercial, así como la necesidad de proteger y promover a Gamarra en el marco de acciones coordinadas que faciliten procesos de crecimiento del emporio a nivel local y regional.
"Gamarra"
- artículo publicado en Diario 16 (03/03/12)
Esta semana sonó Gamarra en la prensa nacional
porque alguien se inventó un 50º aniversario no sé de dónde. Hace 50 años, o
sea, en 1962, la calle Gamarra no mostraba indicios de ser lo que es ahora. En
realidad, la primera galería fue construida allá entre los años 72 y 74. En
fin, fechas y oportunistas al margen, sería bueno reflexionar un poco sobre el
más grande centro comercial, laboral y fabril del Perú.
Gamarra, hoy por hoy, tiene más de 130 galerías
comerciales, varias de ellas con más de 1,000 establecimientos cada una. En
ellos funcionan por lo menos 25 mil comercios y talleres. Su población laboral
es de mínimo 75 mil personas, de las cuales el 80 % son mujeres y estimo que el
70 % son vendedores de mostrador. No existe en ninguna parte del Perú ni de
América Latina un territorio tan pequeño que concentre tan grande cantidad de
empresas, empresarios y trabajadores vinculados a un solo rubro.
Y, sin embargo, Gamarra sigue sin merecer la
atención debida. A su municipio siempre le ha quedado grande y, a pesar de que
la administración actual les ha subido los impuestos de manera considerable, no
se nota mejoría alguna ni en la zona ni en los alrededores. ¿Por qué? No lo sé.
Hace décadas que viene pasando lo mismo, y sospecho que no es un problema de la
administración actual, aunque claro, actualmente sí lo es.
Gamarra debe ser concebido como un gran centro
comercial y tener una administración mucho más potente de sus espacios comunes.
Debe haber normas comunes como cualquier centro comercial cerrado y un
liderazgo administrativo que garantice una serie de servicios y conciba y
gestione el desarrollo comercial para que el dinamismo –y a veces conchudez– de
unos no termine complotando contra el desarrollo de todos.
Ninguna de las administraciones del gobierno
central ha logrado romper sus esquemas mentales para darse cuenta del potencial
que significa Gamarra y apoyarla como se merece. Somos de los pocos países en
Latinoamérica que tiene una sólida industria de confecciones para su mercado
interno. Gamarra ha resistido todos los embates y ya debe resultar claro que no
habrá fuerza asiática que la destruya.
Con un trabajo intenso de preparación de los
empresarios y de sus trabajadores, Gamarra podría fácilmente triplicar sus
ventas en un quinquenio vía su expansión latinoamericana, y sin cambiar
demasiado la actual producción y tipo de clientela.
Eso debería interesar también a la industria textil
sobreviviente y a todos aquellos que comercializan insumos importados en
Gamarra. El éxito de la expansión latinoamericana de Gamarra será su éxito.
Deben, pues, poner el desarrollo de Gamarra como su primer punto de agenda.
Incluso para la golpeada gran industria de confecciones de exportación, “la
estrategia Gamarra” podría devolverle dinamismo y crecimiento.
Por: Juan Infante
En conclusión, Gamarra es una oportunidad que de
una vez por todas debemos de aprovechar, como personas, como país, como
empresarios y también como trabajadores. Las mujeres y hombres que allí
trabajan necesitan hacerlo en mejores condiciones, no por nada esta gran masa
comercial aporta más del 72 % del PBI, así como también atribuye empleos a más
del 85 % de la PEA, por eso necesitan de manera urgente mejores programas de
capacitacion administrativas y empresariales así como sistemas financieros más
ágiles y oportunos y mejores condiciones laborales.

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